Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían

¡Salud a la cofradía trotacalle y trotamundo!


viernes, 28 de julio de 2017

verano, especie fugitiva




En algún momento, mientras la noche oculta el árbol

Tennessee Williams

revisiting... un placer fugaz


Pues yo recomiendo que este verano lean este libro. Lo estoy volviendo a leer después de muchos años y, no sabría decir si cambia, todo cambia, o nada cambia nunca, o una nunca cambia aunque nunca se sea la misma...  

Un hombre soltero es una novela del escritor Christopher Isherwood, dedicada al escritor Gore Vidal, que fue publicada en 1964 y está considerada como su obra maestra.



recupero este post de febrero de 2012

“El miedo está conquistando el mundo, el miedo se está utilizando como herramienta de manipulación en nuestra sociedad, es la forma de los políticos de vender políticas y para los publicistas de vendernos cosas innecesarias, pensad en ello, el miedo a ser atacados, el miedo a que haya comunistas acechando en cada esquina, el miedo a que un pequeño país caribeño que no cree en nuestra forma de vida represente un peligro para nosotros, el miedo a que la cultura negra se extienda por el mundo, el miedo a la caderas de Elvis Presley, tal vez ese sea un miedo real....el miedo a que el mal aliento destroce nuestra vida social, el miedo a hacerse viejo y estar solo”.


Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?

versos de Miedo, de Gabriela Mistral

lunes, 24 de julio de 2017

muevo la pierna, muevo el pie, muevo la tibia y el peroné


muevo la cabeza, muevo el esternón

de Bizarre Art

Este verano en mi cabaña
Absolutamente nada
Absolutamente todo

versos de Yamagushi Sodo

sábado, 22 de julio de 2017

este perro es diferente




Me está pareciendo que hoy, es El día del perro. Y no es que yo sea mucho de tocar a los animales pero, los perros siempre me quieren a mí


El hombre que aprendió a ladrar


por Mario Benedetti

Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: “La verdad es que ladro por no llorar”. Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación.

¿Cómo amar entonces sin comunicarse?

Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.

Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: “Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinás de mi forma de ladrar?”. La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: “Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano.”


miércoles, 12 de julio de 2017

con un ligero impulso la palanca palpita




El verano durante el que yo tuve 5 años fuí a una Escuela de Sirenas en la que aprendí a nadar siguiendo unas clases fuera del agua como las que imparten aquí. Las clases en el agua las impartían en la piscina para "hombres". Y así, para los 5 años ya me movía como pez en el agua, aunque fue una pena que nunca aprendiese a tirarme de cabeza.


Las sirenas son libres
son instrumentos de poesía
Lo único malo es que no existen
Lo realmente funesto es que sean imposibles.

José Emilio Pacheco